Imagina que estás con tu familia en una ciudad famosa. No tienes mucho tiempo, apenas unas horas, así que quieren aprovecharlo bien y pasar un buen rato. Tu pareja y tú quieren visitar un museo, pero los niños prefieren el parque de atracciones. Normal, ¿no? Esto es porque los museos, en general, no aplican la sencilla filosofía boongie: ¡hacerlo divertido!

La neurociencia nos ilumina cada vez más sobre cómo aprende el cerebro, y todo apunta a que este es más receptivo a la emoción y la curiosidad. María Acaso, fundadora de la Pedagogías Invisibles, afirma que “el ser humano está diseñado para prestar atención a lo que no es habitual. Una situación nueva que no sabes cómo resolver te atrae. Atención, emoción y aprendizaje. Ese es el orden”.

Siguiendo con la visita al museo, ¿qué crees que sería mejor para los niños? ¿Una típica visita de ver y caminar o una interactiva del estilo Maloka Bogotá o del Cleveland Museum of ArtSobres antiguos, enigmas sin resolver, tesoros ocultos y la emoción por descubrir qué hay en la siguiente sala… El aprendizaje y la diversión están asegurados.

Boongies

Pero ¿qué son los boongies? Ni más ni menos que las mascotas de Lectorín, nuestra app de lectura para niños, que se convierten en sus fieles compañeros. Un balón, un robot, corazones, globos, flores,… Un sinfín de figuras que aparecen cuando el niño da la bienvenida a la lectura de ese día. Ellos querrán coleccionarlos y así querrán seguir leyendo. Además del propio placer de la lectura, ¡lo hacemos divertido!

Y no solo eso. ¿Te acuerdas cuando aprendiste a leer? ¿Cuanto darías por volverte a escuchar? Porque Lectorin graba el audio de tus hijos, y te lo envía cuando le indican al boongie que ya terminaron. Emociona a tu familia mostrando cómo tus hijos aprenden el arte de la lectura de forma divertida. ¡Un recuerdo para toda la vida!